¿Cómo es el líder empresarial de 2019?

Hay un desafío constante en la creación, dirección y crecimiento de una empresa. El éxito requiere tiempo, dinero y mucha energía. Es la clásica balanza de equilibrio entre trabajo y vida privada, pero con mayores riesgos y recompensas.

Entonces, ¿qué hace falta para ser un buen líder empresarial? ¿Qué cualidades e intereses te llevarán a un nuevo año?

Salud mental

Un líder estresado no es perspicaz ni empático. Es menos capaz de escuchar a sus clientes y a sus empleados, y eso significa ser menos ágil y accesible en las operaciones comerciales.

Tu estado mental afecta a tu forma de pensar y tu motivación, y eso afectará en tu capacidad de liderazgo.

Rodearte de las personas e influencias correctas mantendrá tu salud mental en alto. Debes ser selectivo con la compañía que tienes. Sin estás rodeado de negatividad, tu comportamiento y tu visión del mundo cogerá esa influencia. Esta es una calle de doble sentido, sin embargo, y debes cuidar de tus compañeros líderes dentro de tu negocio y en tu comunidad más amplia de pares.

Bienestar del personal

Es de vital importancia conocer a tu gente. Invierte tiempo en conocer a tus amigos y deja que ellos te conozcan a ti. Eso te ayudará a reconocer los signos que indican que tu equipo no está bien. Retraimiento o arrebatos emocionales, descuido en los hábitos de rutina o puntualidad, cansancio en el lugar del trabajo, una caída en el desempeño… Todo podría ser una señal de que alguien no está como debería ser.

¿Cuál es la mejor manera de llevar estas cosas? Uno a uno y en tu oficina. Tu oficina es donde la gente va para compartir inquietudes, para dar y recibir ideas de mejora, o para escuchar noticias. Sal al exterior y camina alrededor del edificio. Elimina la barrera de un escritorio y la dinámica de poder entre tú y tu equipo. Ayuda a que se desahoguen. Piensa en un confesionario, quienes acuden allí se sienten seguros porque son impersonales e íntimos, permitiendo que la gente hable consigo misma.

Pensamiento proactivo y reactivo

¿Eres un buen líder proactivo o reactivo? Pregunta trampa. Un buen líder usa ambos enfoques y sabe cuándo inclinarse hacia uno u otro.

El liderazgo reactivo es la capacidad de trabajar bajo presión en tiempo real, resolver problemas por tu cuenta y aceptar responsabilidades. El líder reactivo es un bombero, toma decisiones rápidas basadas en la situación actual. Es estresante, pero es ideal para desafíos a corto plazo y situaciones de crisis.

El liderazgo proactivo es progresista, seguro de sí mismo y analítico. También es contagioso; si tú estas haciendo el trabajo de base y muestras cómo cada elemento de tu negocio encajará, cambiará y crecerá, tu equipo compartirá esa visión. Pero mientras miras  hacia el futuro a menudo puedes dejar a tu equipo desconcertado si el presente os da una sorpresa.

Es importante ser flexible; ni miope ni hipermétrope, ser varifocal, capaz de mirar de cerca el presente o el futuro y cómo se pasa de uno a otro.

Toma de decisiones

De promedio, un adulto toma 35.000 decisiones al día. Al final del día, incluso las elecciones insignificantes se convierten en un reto, simplemente porque ya has hecho miles de pequeñas elecciones. Esto es fatiga de la decisión, y cuando tus decisiones dan forma a toda la operación de un negocio en crecimiento, tú no puedes permitirte el lujo de hacerlas mientras estás cansado, desgastado o confundido. La fatiga de las decisiones lleva a decisiones ilógicas y repentinas, o a una inercia total.

Para llevarlo a cabo, reduce el número de elecciones que tienes que hacer. Crea reglas y rutinas para las elecciones más triviales, para que puedas pasar por los pequeños aspectos domésticos de su día sin pensar en ella. Toma tus decisiones más importantes por la manana y cuando tu mente esté más clara y productiva. No pienses demasiado y ten en cuenta todos los factores: busca opciones entre las formas de hacer las cosas, y hazlas dentro de un marco de tiempo establecido.

Empatía

Cuando lideras un equipo, ponerte en el lugar de la persona te ayuda a predecir qué es lo que quieren, cómo se sienten y cómo reaccionarán ante el cambio o el desafío. La empatía es una cualidad vital en el liderazgo efectivo porque te permite trabajar alrededor de la resistencia personal antes de que surja.

Tómate un tiempo para hacer preguntas sobre tus empleados. Averigua qué los impulsa, qué los desafía y qué los satisface, no solo en el lugar de trabajo, sino en su vida más amplia. Esto te mostrará cómo ven tu negocio, qué aportan a la cultura y, lo que es más importante, cómo se diferencia su enfoque del tuyo.

Claridad

La claridad en la declaración de la visión, la declaración de la misión y las comunicaciones de tu empresa, te ayudarán a determinar lo que deseas. Te ayuda a comunicar lo que quieres a tu equipo. Y, lo más importante, te ayuda a decirle a la gente qué hacer para obtener lo que quiere.

La claridad motiva y magnetiza a las personas que te rodean. Mantén las cosas simples. No uses diez palabras en lugar de una. Y manténte constante recordando a las personas su visión y estableciendo hitos prácticos a lo largo del camino.

Pasión

Si no estás entusiasmado con tu trabajo, ¿cómo esperas que alguien más lo esté? La pasión es el combustible que impulsa un negocio hacia adelante. Las personas que sólo están en él por un sueldo, rara vez logran crecer; Robert Kriegel observa que son los perseguidores de la pasión los que tienden a convertirse en millonarios.

El liderazgo efectivo quiere cosas. Se preocupa por las cosas. Se trata de construir algo que importa.

Humildad

“Humilde” y “líder” no parecen ser compañeros naturales, pero la humildad es un rasgo poderoso en un líder. Te permite enfocarte en el panorama general: la dirección y el éxito del negocio, en lugar de la persona que está a cargo de él. En lugar de validarte a ti mismo, reconocerás el trabajo de los demás y, en lugar de proteger tu propia imagen, admitirás que estabas equivocado.

Serás más tolerante con las imperfecciones, más propenso a reconocer  que nadie se propone ser malo en su trabajo; repartirás menos discusiones en el puesto de trabajo y más apoyo, crecimiento y desarrollo personal para ayudar a las personas a mejorar. Y, lo que es más importante, podrás y estarás dispuesto a ensuciarte las manos y hacer el trabajo que hace que tu empresa crezca, en lugar de sentarte y cosechar las recompensas del trabajo de los demás.

Este artículo se publicó primero en Vistage US, puedes leer el artículo en inglés.